viernes, 21 de junio de 2013

Una mañana fría de invierno

El Invierno es para mí la mejor de las estaciones del año, en realidad preferiría que fuera el verano pues es típico decir que en verano uno puede ir a la playa, comer helado y no hace tanto frío como en Invierno, pero la experiencia me lleva a decir que me agrada el clima frío, el cielo gris y los colores que en las calles casi se pierden pero que para mí no pasan desapercibidos. Bueno, no es que me guste que todo el mundo sea de una sola forma, aunque a decir verdad según las lecturas de los asperger para alguien con asperger ver que las cosas cambian es algo frustrante, y lo he vivido. Por ejemplo cuando estaba en colegio, yo pasé todos los años en el mismo colegio, con la misma rutina, haciendome preguntas de cómo sería el siguiente año y tentiendo las respuestas palpables pues era predecible lo que pasaría el siguiente año, no en su totalidad, pero casi podía asegurar cómo sería el siguiente año. Y muchas de las cosas que cambiaban eran mis compañeros de clase, los profesores, la estatura de los alumnos, era algo que me llegaba a preguntar mucho, de cómo crecían, pues cada año los veía más grandes y bueno, yo también. Cosas que cambiaban y que eran detalles que no importaban realmente para mí eran como las cosas más palpables para analizar.

Y me pasó que los primeros cuatro años de escuela primeria tuvimos una maestra para casi todos los cursos, a excepción de inglés y educación física, me sentía tranquilo pues era todo organizado, los horarios de recreo lo vivía en su totalidad jugando con mis amigos, pero el quinto de primaria las cosas cambiaron, ya no tenía una maestra sino varios maestros por cada curso, y diferentes, se sentía un ambiente diferente, ya no de niños, aunque todavía me sentía así. Los nuevos alumnos tampoco me parecían niños, parecían chicos grandes y notaba que la conducta de mis compañeros de clase cambiaba con el tiempo, quiza asimilaban más rápido las cosas de los alumnos nuevos y además de años posteriores, pues ahora no sólo jugaban con compañeros de clase sino de otras aulas. Y eso era algo que no lograba entender, pues como decía en posts anteriores, para mí las agrupaciones se daban de una manera rápida, ahora entiendo que no era necesario pensar en ello y que el solo hecho de iniciar una conversación te hacía integrarte al grupo y formar parte de él.

El invierno trae recuerdos de mi niñez y me hace sentir niño nuevamente, y no es que quiera expresarme como una persona inmadura, a pesar que sé que debo madurar más, pero es que durante todo este tiempo las cosas para mí las he visto iguales y es como las quiero recordar, no me gustan los cambios bruscos, no me gusta que las cosas cambien, sin embargo cambiarán por propia acción y es algo a lo que debo acostumbrarme y tomarlo de manera positiva. Los cambios que sentí durante la época de colegio fueron para mí algo traumático, pues no estaba preparado para ver cómo salía de una rutina que me a la que me había acostumbrado durante años y que ahora cambiarían mis horarios casi desorganizados y el lugar de estudios a zonas diferentes a mi vecindario.

Después de todo creo que todo ello me ha hecho fortalecer mi conducta y de alguna manera me ha dado una razón para madurar y ser mejor de lo que era antes. Estos cambios y los que vendrán son ahora parte de un historial que, como particularmente me siento, me servirán para entender mejor el accionar de una sociedad a la que todavía no estoy acostumbrado.

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