sábado, 22 de junio de 2013

Temprano en la mañana

Acabo de levantarme para comenzar el día, sólo por hoy no etngo clases en la mañana, las próximas semanas las clases serán todo el día, hasta las 9pm, lo bueno de tomar cursos que completen el día es que me mantienen ocupado, haciendo o aprendiendo algo; creo que es algo que necesito pues el tiempo parece pasar muy rápido estos días y quiero aprovecharlo lo más que pueda.

Esta mañana fría, me hace sentir que el mundo corre afuera, pero que aquí en mi habitación las cosas expresan tranquilidad, quizá por lo que aparentemente nada se mueve, hasta que yo haga los cambios. A veces cuando estoy en mi habitación, escuchando música o jugando en la compu, me pregunto qué estarán haciendo las personas que conozco o las personas que he visto alguna vez, y comienzo a pensar y pensar en muchas posibilidades. En realidad, entiendo que nada de lo que pueda pensar se acerca a la realidad, pues la realidad es tan extensa y las cosas cambian con tal frecuencia que no se puede predecir con precisión qué hará una persona, y aún así me pregunto si alguien estará haciendo lo mismo que yo en estos momentos, si alguien pensará las mismas cosas que yo, y quizá sea posible, pues a nuestro alrededor tenemos objetos que en el mundo otros también pueden tener, vemos cosas que otros también pueden ver, y es por ello que llego a pensar si es posible que estas situaciones también se repitan en otro lugar del mundo.

Hace un tiempo comencé a escuchar música clásica, pero la verdad es que no puedo asegurar que me guste en su totalidad, es decir no todas las melodías que se hayan hecho y que peudan considerarse clásicas pueden llegar a gustarme, sólo me gusta lo que me gusta y no puedo decir que es esto o aquello. Y hoy, escuchando música, recordaba lo que sentía en inviernos pasados, y la manera en que yo cambiaba o veía como las cosas lo hacían, me hizo sentir que estaba en tiempos pasados, como si hubiera retrocedido en el tiempo, algunas sensaciones pasadas volvían a evocar los mismos pensamientos que tenía hace algún tiempo y las cosas que quería hacer. Y me pregunto si soy yo quien realmente tiene esos pensamientos o es la música la que los generó, no lo sé, pues la música es información de afuera y que tal vez modifica mis pensamientos, o tal vez soy yo que reacciona de una determinada manera ante las cosas, como cuando estoy caminando por calles donde no hay personas y donde no hay ruidos, o como cuando pruebo un postre que sé que me gustará, no a todos les gusta el mismo postre, pero me pregunto será el postre o la persona lo que tenga esa información que puede hacer que la uno pueda alcanzar pensamientos que aparentemente no tenía. Puedo atreverme a decir que es la persona, pero cuando lo digo, me pregunto, y qué pasaría si esa persona nunca hubiera probado el postre, o nunca hubiera estado en aquel lugar, o nunca hubiera conocido a aquella otra persona, las cosas no serían las mismas y los resultados tampoco, cambiaría todo y cómo poder decir entonces que fue la persona y no la cosa la que permitió esa interacción de esa manera con la naturaleza.

Hay tantas cosas que si uno no la ve, no las escucha o no las siente, no harían efecto alguno en nuestra persona, entonces es la cosa o es la persona la que permite la interacción, no lo sé, quizá cuando llegue a saberlo las cosas se verán distintas, y yo también, y es que cuando llego a pensar en el origen de las interacciones puedo entender el destino y conocer cómo fluyen.

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