jueves, 27 de junio de 2013

Si viviera esta semana nuevamente, seguiría mi propio rastro



Sé que es esta semana, a pesar que no haya terminado, será una de las semanas en que muchas oportunidades estaban ahí esperándome, oportunidades que parecen ser que estaban escritas que sucederían, que existirían independientemente de las causas, independientemente de las acciones que pudiera tomar, pero a pesar de ello, y aun sabiendo que las cosas podían darse con mayor predisposición, no las aproveché. Incluso me quede pensando en ellas sin tomar acción alguna, a pesar de tener un horario establecido que me permita salir de casa y que me diera la oportunidad de aprovechar el tiempo y a la vez cualquier oportunidad que naciera en el recorrido.

Pero al parecer hay otra historia escrita, en la que veo cómo pasan las cosas, cómo se marchitan las flores y cómo cambian las estaciones, aun entendiendo muchas cosas de la vida, no logro entender qué me conecta con ellas. A veces siento que no he avanzado en nada en lo que respecta a mi interacción social, a veces pienso que no encontraré nada nuevo a pasar que recorra el mismo camino muchas veces, y aun así, mientras escribo en este diario veo que algo en mí, algo que está dentro, que se ve cuando trato de despejar mi mente de las cosas que saturan mis pensamientos, ese algo que parece ser lo único que me da ánimos para sentir que las cosas tienen más colores de los que uno puede percibir tan solo mirando, y ese algo es lo que a veces descubro y que está tan escondido dentro de mí que en ocasiones me cuesta trabajo sacarlo y descubrir nuevamente que existe.

Sea lo que sea que esté sucediendo en esta versión del mundo, creo que las cosas no deberían ser así, siento que las cosas son, o tal vez fueron de otra manera, lo siento y eso es lo que llama mi atención, por qué suceden las cosas como suceden, quizá es porque tienen alguna razón, pero cuál es esa razón. Esta semana tuve la oportunidad de conocer a la chica que perturba mis pensamientos, que los satura, que me hace olvidarme de todo, que hace que las ocasiones en las que llego a cruzarme con ella sean tan casuales y que esa casualidad la sienta tan valiosa y verdadera, que permite que mi imaginación pueda llegar más lejos y sentir que ella cada día está más cerca. Tuve esa oportunidad, pero me detuve a pensar, y es que las cosas en la realidad a veces son distintas de las que las imaginamos, y en ocasiones son tan precisas que me detengo a pensar si es una o la otra, y es cuando veo que ella está cerca y cuando siento que se aleja.

Algunos de las personas con las que interactúo socialmente me recomendaron citarla para conocerla, y yo siempre con mi pesimismo, llegaba a la conclusión que conocerla sería tan complicado como decirle lo que siento, pero es que tengo tantas cosas en mente que pueden pasar que al final eso me hace sentir que no hay luz en el camino, que puedo estar caminando por un desfiladero y que en cualquier momento puedo caer al vacío. Esa sensación me hace inseguro, me hace sentir que hay tanta lógica y que las cosas siempre tienden al error, sé que no debo ponerme tantos límites en mis pensamientos y más que todo límites en mis acciones; ahora entiendo  que son la causa de querer lograr algo y no poder pasar esa barrera que me permita tomar la decisión de atreverme a hacer simplemente algo para avanzar un paso más.

Mientras pasaba esta semana y creo que desde la semana pasada, había estado pensando que debía conocerla, las ocasiones estaban ahí como para decidir hacerlo, y creo que estoy redundando en el tema de conocerla, pero la verdad es que es lo que más ha ocupado mi mente durante ya mucho tiempo. Sé que es posible que la oportunidad se dé, lo sé, no es que sea como descubrir un nuevo elemento químico, sino que es tan sencillo como conocer a un amigo o amiga, lo que complica tomar la decisión es el desconocimiento de lo que sucederá y de no saber si estoy preparado para las cosas que diga o para actuar frente a un comportamiento suyo desconocido que me deje en pensando si debí o no hacer algo o responder de alguna determinada manera. No conozco los códigos sociales, nunca me había puesto a pensar si debía conocerlos, es más, creo que casi toda mi vida había tratado de rechazarlos por pensar que eran innecesarios, ahora veo que es como hablar un idioma distinto y querer decir algo que puede interpretarse de muchas maneras, cuando en verdad quisiera dar a conocer lo que siento o lo que pienso con sinceridad y deseando algo positivo en todo momento. Sin embargo, por alguna razón veo que si me equivoco puedo corregirme, no debería pensar en que todo saldrá mal, si cometo un erro debo enmendarlo y hacerlo nuevamente para que las cosas que verdaderamente quisiera decir sean asimiladas como las que realmente quiero dar a conocer.

Esta semana ha pasado para mí, pues no logré siquiera preguntarle quién es, y el día en que la oportunidad hubiera dado un efecto real en mi vida, parece haber pasado una vez más. Sólo el tiempo me ayudará a entender por qué todo pasa como pasa, pues sé que hay una razón, o quizá sólo tenga un gran deseo de saber cuál es esa razón.

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