viernes, 21 de junio de 2013

Qué tan grande es el ojo de una aguja

En ocasiones las cosas más simples o pequeñas suelen sentirse tan grandes, pesadas y complejas para mí, y esto me pasa cuando sólo doy un vistazo completando los detalles con mi imaginación, llego a tener tantas ideas y tantos pensamientos que creo que ello engrandece las cosas. El simple hecho de hacer amigos, se convierte en una lucha para llegar a un mundo desconocido, descubrir cuál será el siguiente paso en mi vida se convierte en inventar una nueva fórmula, conocer a la chica que me gusta se convierte en vivir una y otra vida para saber en cuál de ella acabamos juntos.

No sé si esto sea normal, pues no me parece, quiza es algo más bien personal, y creo que esta manera de ver las cosas no "funciona" para este mundo donde los amigos estan a la vuelta de la esquina, el siguiente paso se puede imitar de otros y la chica que te gusta ya lo sabe.

Hoy creo que he llegado a entender algo más de mí mismo y es que las cosas no son tan grandes como uno imagina, pero tampoco tan pequeñas como quisieramos que sean; pues no podemos llegar a medir algo con certeza que permanezca invariable en el mundo real, pues las cosas en el tiempo cambiar y cambian mucho, cambiar hacia direcciones desconocidas para todos, y no llegan a ser manipulables. Todo esto me deja con un pensamiento, que no es necesario medir las cosas, o que debo dejar que fluyan naturalmente como debe ser. Pero entonces, cómo saber con certeza quiénes son mis amigos, qué paso dar y si la chica que me gusta es la chica que sea para mí.

Al parecer nada esta dicho, quiza no haya un destino, quizá solo estamos aquí para reaccionar con la naturaleza, entonces para qué pensamos, quizá para tomar las decisiones que nos lleven a interactuar con otras personas, y descubrir con el paso del tiempo que las decisiones que tomamos eran las correctas, pero entonces qué hay con otras realidades donde tomamos la "otra" decisión, la que nos desvía hacia otro camino, la que nos da una visión diferente y que nos pone en frente un mundo que no es exactamente el mismo. Tal vez esa es la realidad que nunca conoceremos, pero entonces cómo saber si era la mejor, y quizá la mejor sea la que tenemos en estos momentos, o tal vez no.

Descubrir diferentes maneras de cómo sería mi vida, creo que me tomaría más tiempo del que tengo en ésta, pero la curiosidad me llama y ésta necesidad de saber se siente como un gran deseo de correr hacia una luz que no termina, una luz que veo en la oscuridad y que tal nunca llegue a ver, pero se siente, y eso despierta mis sentidos y obtengo algo que sé que está ahí, solo que no sé cuando lo descubriré por completo.

Como el ojo de una aguja que puede hacerse más grande a medida que la vemos más de cerca, una inquietud puede tomar más tiempo y hacerce más complicada a medida que la conocemos más, pero no es tan grande como las cosas que por sí solas ya son más grandes que ella, incluso si hablamos de la misma aguja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No se permite el uso de links, plabras obsenas o contenido que pueda herir la sensibilidad de los lectores.